El Buen Pastor
La
Hna. Mary Euphrasia creía que Dios era como un Pastor de compasión. Ella dedicó su vida a traer a todos los que encontraba al conocimiento de la misericordia y amor de
Dios. Ella les preguntaba, “Que significa nuestra existencia en este mundo y cual es nuestra razón por estar aquí si no para dar ayuda a nuestros
vecinos.” También enseñó que cada ser humano merece ser tratado con
dignidad.
Estas son unas palabras de sus instrucciones a las novicias:
“Parece que Nuestro Señor tenía una afección particular para el dulce nombre de Pastor: los príncipes de Israel se llamaban
Pastores, y El escogió como sus primeros adorantes no solo los
pobres, pero los pobres pastores. La razón? La manera en que trataban a sus ovejas expresaba mejor que cualquier otra figura simbólica la ternura y preocupación de este Dios que ama tanto a sus queridas
ovejas.
Como se porta, entonces, un buen pastor? El, que se olvida a sí
mismo, muchas veces tiene que soportar ambre y sed. Es agobiado de cansancio y dificultades-pero no
importa! El está contento si sus ovejas no sufren y si encuentra a los que están
perdidos. Qué trabajo le dá para llevar a sus ovejas a campos
buenos! En el verano, el busca lugares donde hay agua y sombra; en el invierno a donde el frío no es tan fuerte y el pasto es más
abundante. Si El ve que hay plantas venenosas cerca de sus
ovejitas, las quita inmediatamente. De noche y día está guardando contra los
lobos-nunca descansa completamente.
Ahora pueden ver lo que tienen que hacer para nuestros jóvenes, los hijos que Dios les ha
encargado. Vela sobre ellos con cuidado, notando las necesidades de la mente y el cuerpo y guiándolos a campos espirituales que corresponde al estado de cada
uno.
La Hna. Mary Euphrasia fue influenciada por las escrituras de San Juan
Eudes, que compuso la siguiente reflección:
Cual is el deber de un Pastor?
fortalecer a los débiles,
vendar lo que está quebrado,
regresar a lo que fué corrido,
preservar lo que es sano y fuerte.
Un pastor verdadero debe de ser una luz brillante
quemando por el interior y brillando por el exterior,
una luz a otros en acción.
Brillar unicamente al exterior es vanidad,
Quemar solo por dentro es algo
pero no suficiente para un pastor de almas.
Estar quemando y brillando es sagrado.
San Juan Eudes
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